sábado, 30 de noviembre de 2013

BAILE DE SONRISAS

Atardece en la sierra de Madrid, el cielo está rojizo.Me recuerda a los colores de la India, un lugar magnético,del que tarde o temprano os hablaría,y ese día ha llegado.Acabo de ver una película basada en hechos reales sobre adopciones ilegales.El nucleo de la operación se lleva a cabo en Bombay, arrancando de los brazos de las madres a sus bebes recién nacidos,un hecho espeluznante, no puedo ni imaginarlo.Gracias a la marca de nacimiento en forma de lágrima en la mejilla izquierda de una niña llamada Mira, y al tesón de una policia que en su día también fue adoptada, se desmantela la red de tráfico de bebes. Por este motivo, porque la película ha traido a mi mente imágenes de la India, a mi olfato olores de esencias y a mi corazón vivencias que allí tuve,quisiera compartirlas con vosotros. Más que un viaje de placer, el ir a la India para mí supuso una experiencia única, fuerte, impactante.De hecho para no olvidarla nunca, decidí a mi regreso hacerme un pequeño tatuaje a modo de lágrimas,al que yo llamo Indian´s tears.Creo que no todo el mundo está capacitado para enfrentarse con este destino.Yo esperaba una inmensa pobreza y la viví, pero no imaginaba, el grado de contaminación, el tráfico tan caótico, la superpoblación, cómo la gente te roza al caminar por falta de espacio, el intenso calor que a una persona hipotensa como yo la debilita y ya no sabes si caminas o levitas... El objetivo de mi viaje era conocer mejor la cultura con la idea de en un futuro plantearme adoptar una niña India a la que llamaría Moravia, (un sueño que aun permanece en mi cabeza y que aun no he cumplido) y también aprovechar esos días de vacaciones para disfrutar del país. Al llegar al aeropuerto el impacto fue grande, lo describiría como un shock, en un golpe de vista ya percibí todo lo que os he comentado antes. Nuestro guia se llamaba Satendra(yo decidí bautizarle cómo Septiembre), con él mantuve conversaciones muy interesantes dónde nos hablaba sobre la maternidad.Para los indios los hijos son regalos de Dios, por lo que cuantos más hijos, más regalos.Le pregunté sobre los métodos anticonceptivos y su respuesta fue que ellos no ponen ningún medio,deciden cuantos hijos quieren tener y todos los que vengan de más, los regalan.Si cómo lo estáis leyendo. También recuerdo que me preguntó que número de hijos solíamos tener en España, yo le contesté que uno o dos y su comentario fue: eso si que es un problema.Esta conversación me dio mucho que pensar.Alli no tienen recursos, se mueren literalmente de hambre y a ellos les parece un gran problema nuestra situación, Dios nos regala pocos hijos. Un día al salir de un restaurante nos había sobrado mucha comida y decidimos cogerla, algo que no hubiéramos hecho en España por vergüenza, y parar en algún poblado para darla.Al bajar de la furgoneta, en menos de un segundo nos roderon millones de niños, se abalanzaron sobre la bolsa y empezaron a tirar para todos los lados, la comida cayó al suelo y desde entonces no he podido olvidar a esos niños comiendo del suelo los pedazos caidos.Han pasado casi 9 años y creedme que al escribirlo se me está revolviendo el estómago. Os contaré una anécdota curiosa, una tarde paramos en una pequeña aldea, de repente empezaron a salir niños por todos los lados, en silencio, caminaban a nuestro lado, incluso saltaban por los tejados para vernos, cómo si fuéramos lo que éramos para ellos, extraterrestres, nunca habían visto a gente de rostro blanco y sonreian sin parar, quizás fue el mejor baile de sonrisas al que he asistido jamás. Quise tener la experiencia de ir a un orfanato,a ver a los niños y a hacer un donativo, pero algo improvisado, sin avisar, precisamente por el miedo a que ocurriera algo cómo lo que narra la película.Mis compañeros de viaje se unieron a la aventura.Así lo hice, Satendra me regaló un momento mágico. Lo primero que visitamos fue el pabellón de los bebes, aun en cunas, algunos que ya se tenían en pie, nada más oirnos entrar se echaron con los brazos extendidos para que los cogiéramos.Me impactó, demandaban mucho cariño, aunque he de decir que estaban muy bien atendidos. Después fuimos a otro pabellón con niños de 4 a 6 años, todos estaban sentaditos en el suelo comiendo un cuenco de arroz, también en silencio.Les enviaba todo tipo de sonrisas pero no había respuesta, era cómo si llevaran puesta una careta de tristeza.Me llamó la atención una niña que estaba dando de comer a otro niño, me senté a su lado e intenté darle una cucharada a ella, pero fue imposible, con sus ojos negros me dijo que hasta que no comiera su compañero ella no tomaría ni una sóla cucharada, y cómo manejaba la cuchara para lo pequeña que era. Por último visitamos el pabellón de niños con alguna minusvalía.Al llegar nos recibió una señora mayor, también enferma.Tenía recogido en un moño su pelo blanco que contrastaba con una tez marrón muy tersa para su edad.Era vizca. llevaba unas gafas antiguas, se dirigió a mi y me hizo una pregunta.Una de las cuidadoras me tradujo su mensage.Quería cantarme una canción de bienvenida y me preguntaba en que idioma quería que lo hiciera.Por supuesto que le dije que en Indi.Aquella canción me abrigó el alma, era tierna, dulce.Ella tiñó de magia ese momento y me permitió que lo guardara entre uno de los más especiales de mis viajes. La India..., necesitaría muchos post para contaros todo lo que viví, pero por hoy lo dejo aquí... sed felices

1 comentario:

  1. Un relato maravilloso, espero seguir leyendo sobre este viaje tan especial.

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