martes, 26 de noviembre de 2013

EL ANGEL DEL CARRO METALICO

Después de muchos años queriendo conocer el Rastrillo nuevo futuro, por fin hoy he coincidido en espacio y tiempo con él. Lo he visto tantas veces por televisión que tenia muchas ganas de poder disfrutarlo con los 5 sentidos. Empezaré por el final,cuando he salido me he hecho esta pregunta, ¿realmente he sentido que estaba en un rastro SOLIDARIO?. Vivimos en un mundo de enormes percepciones y la mía, que es sólo mía y no deja de ser una percepción es que NO, no he respirado solidaridad. Una vez dicho esto os contaré que lo que más me ha llamado la atención han sido los muebles antigüos: bancos de madera, baules, viejas mesillas, cabeceros de cama, espejos...habré pasado dos o tres veces por cada stand, para admirarlos e incluso disfrutar de ese olor a pasado, si los muebles hablaran. Me he quedado prendada de una cómoda de diseño de zebra, espectacular,atrevida, recién llegada de Paris y he estado con la dicotomía de comprarla o no, finalmente no me he decidido. No quisiera que sonara a crítica, tan sólo dar una opinión.Bajo el objetivo de mi cámara he visto dos tipos de personas claramente diferenciadas.Principalmente mujeres de la edad de mi madre, muy delgadas,con la cara tremendamente arrugada, o por el contrario,totalmente estirada y recién peinadas.Me ha llamado la atención que una cadena de peluquería conocida tuviera stand en el rastrillo, curioso ¿verdad? El otro tipo de mujeres opuestas por completo, pelo teñido de blanco por el paso de los años,vestidas de manera discreta, y siempre buscando una mirada cómplice para sonreir, he recibido y regalado muchas sonrisas.De entre todas ellas hay una que me ha impactado.Probablemente nunca sabrá lo que voy a escribir, sin embargo para mí no ha pasado desapercibida, todo lo que hacemos cómo os he mencionado en otras ocasiones, tiene su repercusión.Ella estaba agarrada a un carro de la compra, de esos metálicos, grandes, e iba y venía constantemente introduciendo objetos, cómo una bicicleta para niños, para vender entre la gente.En los pocos minutos que he estado observándola transmitia fortaleza, ideas claras, estaba centrada en vender, cuanto más mejor para apoyar a la causa, sin perder el tiempo. Después de mi paso por el rastrillo sigo teniendo la misma idea que antes de asistir, hay millones de personas anónimas solidarias que hacen una labor supervaliosa, en la sombra, sin pedir un reconocimiento, sin exhibir sus logros, sólo trabajan y se levantan cada día con la idea clara de ayudar con su granito de arena.Me quedo con ese ángel del carro metálico, con las sonrisas, y la mejor compañía que he podido llevar,MI MADRE.

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