Ha vuelto el buen tiempo, los días soleados se encadenan...eran necesarios, el invierno largo, la lluvia, el gris del cielo.
Por fin vuelvo a abrir mi paragüas a la cadena, quizás, he tardado porque deseaba que me echárais de menos, que notárais mi hueco, mi ausencia. Cada día sin escribir no ha sido fácil, cada noche me acostaba pensando: mañana sin falta me uno a mi cadena, y así han pasado dos meses. Desaparecida, pero feliz. Ausente, pero tranquila. Todo este tiempo lo he dedicado a mi trabajo en salud de la mujer, un área que me apasiona, pero también a desarrollarme aun más si cabe como mujer. A cumplir un sueño, a alcanzar una meta.
Estoy en el camino, con pisadas algo inseguras por atravesar la frontera dónde hay una cartel que señala: fuera de peligro. He llegado tarde a este sueño, mi verdadero proyecto de vida, pero lo hago con una mochila repleta de experiencias por lo que se que no voy a renunciar a nada porque ya lo vívi casi todo excepto esta experiencia. La noticia ha invadido de alegria a mi entorno más cercano, como no podía ser de otra manera.
De repente, tu mundo aun se reduce más y deseas que así sea. Porque ya sólo merece la pena vivir para sentir vida. Y aun queda un largo camino por delante, que durará hasta mi última bocanada de aire,no se cómo lo haré,pero no me asusta porque confío en mi instinto, en mi luz.
Cuando por fin nos encontremos será más sencillo, todo fluirá, sólo bastará mirarlo para saber que hacer. Con una sóla sonrisa suya yo sonreiré para siempre.